Así es 'La Momia (2026)' de Lee Cronin

NEBHULA
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Un periodista recibe a su hija ocho años después de su desaparición. Lo que vuelve a casa no es una niña.

¿Qué ocurre cuando el monstruo deja de ser una criatura envuelta en vendas y se convierte en una fuerza antigua que no entiende de tiempo ni de razones? Esa es la apuesta de Lee Cronin, director de 'La Momia (2026)', una película que se estrenó el pasado 17 de abril y que ya ha generado una de las fracturas más interesantes entre crítica y público en lo que va de año.

La trama sigue a Charlie Cannon (Jack Reynor), un periodista que vivía con su familia en El Cairo cuando su hija pequeña, Katie, desapareció en el desierto. Ocho años después, la niña aparece dentro de un sarcófago en un avión siniestrado. Es devuelta a sus padres, pero no vuelve igual. No habla. Su cuerpo está deformado. Lo que debería ser un milagro se convierte en una pesadilla viviente.


Cuando el monstruo se pudre en pantalla

Cronin firma una de las reinterpretaciones más radicales del clásico universal en décadas. Ha eliminado casi por completo la idea de aventura, mito y arqueología para convertir la momia en un proceso de degradación humana. La casa sustituye a la tumba. La familia sustituye al explorador. Y el cuerpo sustituye al monstruo. Ese desplazamiento es exactamente lo que ha fracturado a la crítica.

La mayoría de las críticas coinciden en un punto: Cronin filma el cuerpo humano como un sistema en fallo constante. Piel que se desprende, dientes que se rompen, infección y transformación física progresiva. No es solo gore. El problema es que esa violencia corporal se repite sin variación, lo que termina generando agotamiento en lugar de impacto.

Natalie Grace, la actriz que interpreta a Katie adolescente, es la gran excepción. Su trabajo —gestualidad mecánica, mandíbula torcida, mirada vacía— es el verdadero centro de gravedad de la cinta. No actúa: posee.


Un monstruo sin mitología

La película es visualmente potente pero inestable en términos narrativos. Cronin no consigue integrar las tres capas que propone: drama familiar, posesión sobrenatural y horror corporal extremo. El resultado es una obra construida sobre ideas fuertes pero no jerarquizadas, y sus 134 minutos agravan esa sensación de dispersión.

También se ha criticado la decisión de titularla 'La Momia', cuando no aparece ninguna momia al uso. Es, más bien, una película de posesión demoníaca que debe más a 'El Exorcista' que a la saga de los 90.


El choque con la expectativa del mito

Uno de los factores clave del rechazo crítico es la expectativa previa. El título arrastra el imaginario de aventura clásica o terror arqueológico. Pero Cronin rompe deliberadamente con esa tradición. En su versión, la momia no es un cadáver milenario reanimado, sino una infección que se manifiesta en un cuerpo contemporáneo.

El problema no es la reinterpretación en sí, sino que el concepto se mantiene sin suficiente variación narrativa, lo que limita su desarrollo dramático. Cronin tiene una identidad visual fuerte y un dominio claro del horror corporal, pero su película no busca ser una reinvención equilibrada del mito: es una experiencia de incomodidad sostenida. Demasiado extrema para ser entretenimiento ligero, demasiado repetitiva para ser terror clásico, demasiado centrada en el cuerpo para sostener una narrativa convencional.

A pesar de todo, el público ha respondido. Con 22 millones de presupuesto, ya ha superado los 65 millones de recaudación global. La nota del público en Rotten Tomatoes roza el 75%, mientras que la de los críticos se queda en el 46%.


Lo que deja la recepción crítica

Cronin construye una película que entiende el cuerpo humano como espacio de terror absoluto, donde la identidad se degrada físicamente hasta desaparecer. Pero al llevar esa idea al extremo sin modulaciones de ritmo, el film termina generando la misma reacción que provoca su tema central: saturación, desgaste y transformación en algo difícil de procesar durante su duración completa.

'La Momia' no fracasa como experimento, pero sí como película narrativa tradicional. Y ahí está el verdadero núcleo del debate.


Veredicto NEBHULA

'La Momia (2026)' no es un remake. Es una redefinición del mito desde el terror más crudo y claustrofóbico. Le sobran minutos y su guion cojea, pero le sobra valentía narrativa. Natalie Grace entrega una de las interpretaciones infantiles más inquietantes del último lustro, y Cronin demuestra que el miedo no necesita momias andantes: le basta con una familia rota y una casa mal iluminada. NEBHULA la considera una apuesta arriesgada, incómoda y necesaria dentro del género. Si buscas evasión, no es tu película. Si buscas que se te erice la piel, adelante.


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